Si hay algo que me apasiona son los detalles. Instantes sin importancia que rebosan encanto si estás atenta. En Una cuestión de tiempo encontramos una gran variedad de guiños al espectador.

Por ejemplo la canción Il Mondo, de Jimmy Fontana, la preferida del protagonista, que a su futura mujer no le convence. Sin embargo, las notas se colarán en la iglesia y la expresión de él vale oro.

El guión es de por sí excéntrico ya que el protagonista tiene la costumbre, como todos los hombres de su familia, de hacer viajes en el tiempo.

También está el padre y el baile que se marca cuando ve a su hijo dedicarle uno a la novia. ¿Quién no querría un suegro con ese ritmo?

Para terminar, me quedo con la lluvia. Un elemento que acompaña a menudo a las comedias románticas, pero que en esta ocasión lo hace para sacarnos una carcajada.

Me pareció una genialidad por parte del director. Tu boda es un desastre, diluvia, los invitados apenas pueden caminar, pero eres tan feliz que sólo puedes reírte.

¿Qué escena de Una cuestión de tiempo quedó en tu memoria?

Juana S. González

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